Historia del Chubasquero azul
De
compras por el super, me topé con un chubasquero superchulo que le podría
venir de perlas a mi hijo. Nunca lleva paragüas y además es estupendo para
el aire y el frío. ¡Y qué barato! Esto por ahí vale tres veces más. ¡Qué
contento se va a poner!
No le gustó (Estos chavales no entienden de ropa).
Pero no lo pienso devolver. Le vendrá de maravilla a mi amigo, que va todo
el invierno sin abrigo, pelao de frío. ¡Qué contento se va a poner!
Resulta que mi amigo va todo el invierno sin abrigo porque le da la gana,
y no porque no tenga.
El chico de la bici comenta que pasa mucho frío estos días, a pesar de
que se abriga bien. ¡Claro! Lo que necesita es ese chubasquero tan
estupendo que mi amigo no se pone. Voy corriendo a decirle que se lo pase
¡Qué contento se va a poner!
El chico de la bici se pone muy solemne para darme las gracias, pero no
necesita que yo le solucione el problema del frío, ni ningún otro
problema. (No es eso lo que me ha dicho).
La
verdadera historia del chubasquero azul
Soy
una compradora compulsiva de toda la vida, adicta a los chollos. Para
quitarme el sentimiento de culpa que esto me crea la mejor manera es
encajarle mis compras a otros. Tengo que encontrar a alguien a quien le
venga muy bien porque además así quedo de buena. Desde pequeña he tenido
necesidad compulsiva de “ser buena” para que me quieran. Mi “niña chica”
piensa que si hace regalos a los demás y es amable con ellos, le querrán.
Hace tiempo que le tengo pillada esta actitud a mi ego y pensaba que a
fuerza de estar atenta y darme cuenta de su funcionamiento mi ego había
adelgazado considerablemente. Ya no compro cosas inútiles y si alguna vez
lo hago, le digo a mi chiquilla que no pasa nada; nos lo hemos pasado bien
y punto.
Pero mira por donde, aparece el chico de la bici con su frío tentador.
¡Qué oportunidad para terminar de colocar el superchubasquero que coletea
por ahí! Además como el chico debe ser tonto y no se sabe abrigar, voy a
ser “yo” quien le solucione el problema.
¿Qué pasa con las capas de ego que había conseguido quitar? Pues que no
han desaparecido, sino que el ego ha aprendido para parecer más pequeño y
así tenerme engañada. ¡Qué listo él!
Solo espero que cuando el chubasquero azul encuentre a quien quitar el
frío, a mi ego no le dé ni frío ni calor. Poco a poco estoy en ello.

|